Academia Ucrónica
–¿Y, cómo te fue en el examen? –pregunta Lucía a Sergio a la salida del aula en la Academia Ucrónica.
–No sé, como de costumbre con este viejo de mierda no sé –responde él mientras busca su cajetilla de cigarros y le ofrece uno a su amiga–. Las preguntas escritas las contesté bien, creo, pero las de selección múltiple no tengo idea.
–Es maricón este viejo –replica Lucía aspirando el cigarro–. Pone unas alternativas tramposas, y lo que más odio son sus “sólo a, sólo a y b, sólo a, b, y c”
–Sí, y sus “todas la anteriores” o “ninguna de las anteriores”.
–Ya me habían dicho que el 70% de los alumnos de Verdugo se echan el ramo. Oh no, ahí viene ese saco de weas de Navarro….
Lucía y Sergio intentaron hacerse los weones, pero era demasiado tarde. Navarro corría tras ellos.
–¿Y cómo les fue? –preguntó cuando finalmente consignó darles caza. Ambos se encogieron de hombros.
–Así de mal, eh. Lo que es yo si me saco menos de un 4.0 esta vez iré a quejarme con el rector.
Lucía y Sergio temblaron ante la mención de Jonás Baradit, bisnieto del venerado fundador de la Academia. Muy pocos se habían entrevistado con el decano en la torre de ladrillos a la vista ubicada en una oscura esquina de la Academia. Se decía que esa torre antiguamente había albergado al reloj más grande del mundo (según The New General Encyclopedia, 1939) ubicado en la estación en donde se erigiera el primer riel del ferrocarril que conectó Santiago con Valparaíso. Lucía había ascendido una vez por la escalerilla interior de madera que daba acceso a la oficina del decano, pero tras escuchar unos horrendos gritos e invocaciones huyó despavorida. Desde el interior podía escucharse como el decano gritaba enloquecido: ÏÄ! ÏÄ! ORTEGA FHTAGN! PH’NGLUI MGLW’NAF BISAMA R’LYEH WGAH–NAGL FHTAGN! ÏÄ–R’LYEH! WILSON FHTAGN! ÏÄ!
–¿Y de que te vai a quejar? –preguntó Sergio.
–De la metodología de evaluación de Verdugo, estuve revisando los reglamentos. Se supone que cada ítem debe ir acompañado de cinco opciones de respuesta, que incluyen cuatro distractores y una respuesta correcta. Verdugo nos pone tres distractores más de lo recomendado y una sola respuesta correcta. Además que los distractores deben ser coherentes con el problema planteado, es decir, no ser demasiado alejados de la solución, pero tampoco demasiados próximos como para no poder resolver el problema. ¿Qué pregunta les pareció más difícil?
–La de José Miguel Carrera –dijeron ambos al unísono.
–Sí –replicó Navarro acariciando su barbilla–. La pregunta decía algo así como “José Miguel Carrera fue fusilado ocho veces pero sólo en una ocasión estuvo a punto de morir la verdadera muerte, esta ocasión fue…”, luego enumeraba 8 lugares y fechas. Según lo que yo estudié a Carrera lo fusilaron en todas esas ocasiones, por lo que los distractores son obscenamente próximos. Esta pregunta deberían descontarla del puntaje total, aunque sea una de las pocas que estoy seguro contesté bien.
–¿Y cómo estás tan seguro de haberla respondido bien si era tan difícil? –preguntó incrédula Lucía.
–Pues porque yo a diferencia de ustedes he recurrido a otros materiales de estudios fuera de la bibliografía que entrega Verdugo y en un viejo libro leí sobre la ocasión en que, tras fusilar a Carrera con balas de plata en Mendoza, le cortaron la cabeza para posteriormente entregar su cuerpo a la Caridad, pero la cabeza se perdió ya que se la había robado un tal Álvarez. Cuando se tuvo noticias que Carrera de nuevo estaba haciendo de las suyas se llevó a efecto la exhumación del cadáver comprobando que el ataúd estaba vacío. Álvarez había reunido la cabeza con el cuerpo y Carrera volvió a la no–vida. Esta vez fue por lo tanto cuando estuvo más cerca de la verdadera muerte.
–Todo lo que tiene que ver con las antiguas familias aristocráticas de Santiago es pura incertidumbre –afirmó Sergio–. Todos ellos eran vampiros, o lycanes, o dampires o alguna clase de híbrido. Menos mal que los patriotas los exterminaron a todos durante la Gran Purga.
–A todos menos a Carrera –observó Navarro–, que se marchó a Inglaterra dónde se le perdió la pista.
–¿Crees que aún viva? –preguntó Lucía.
–Es posible –dijo Navarro–. Podría haber regresado a Chile, podría ser cualquiera…
–In
cluso el decano Baradit –interrumpió Sergio.
–O el profesor Juan Verdugo –dijo Lucía.
Los tres estudiantes de la Academia Ucrónica rieron ante esta última sugerencia y decidieron dirigir sus pasos a la cafetería.
Verdugo los observaba atentamente entre las sombras.
Fin del viaje
–¿Marlow? Marlow no era un marinero típico, lo definiría más como vagabundo que como marino. Entre nosotros era el único que “seguía el mar”. Era alguien admirable. Desde que me asomé al abismo, entendí mejor el significado de su mirada, incapaz de ver la llama de la vela pero amplia como para abarcar el universo y penetrante como para meterse en los corazones que laten en las sombras. Después de su travesía por el río Congo en busca del señor Kurtz se marchó al fin del mundo, literalmente. A una maestranza junto al Estrecho de Magallanes. El inmenso complejo mecánico de una cuadra se llamaba Minerva y su personal de ingenieros, técnicos y profesionales tanto ingleses como chilenos, era de reconocida competencia. Debo decirle que este taller nada tenía que envidiarle a los mejores de Europa porque en sus pabellones se modelaban, reparaban y construían piezas difíciles y complicadas de los mecanismos de las naves regionales, nacionales y extranjeras. Allí se fundía hierro y bronce; se reparaban buques, máquinas y calderas; se aplicaba soldadura eléctrica y autógena. Se fabricaba las prensas para lana “Ferrier-Minerva”, estanques de todos los tamaños, molinetes a vapor, bombas de alimentación, chimeneas y ventiladores de buques, volantes, poleas, émbolos…–¿Y que hay de Marlow? –preguntó el agente de la Compañía, Silvester Fugellie.
–Descansos, machones, engranajes, ejes de transmisión, hélices –continúo el anciano ignorando a su interlocutor–. Ofrecía catalinas para molinetes, roldanas patente de guarnes, repuestos de prensas, aceites para máquinas marinas, cilindros, motores semi-diesel y de gas pobre, motores eléctricos, de automóviles Ford y de tractores y una cantidad surtida de implementos y accesorios de ingeniería naval. Aquel viejo taller era el orgullo de la industria magallánica, si señor. Y allí trabajaba Marlow y seguíamos sabiendo de él ya que de ese complejo se hablaba en los lugares más remotos del mundo, dónde jamás faltaba alguna embarcación que había recurrido a sus servicios, durante su tránsito por el Estrecho de Magallanes.
–¿Qué función cumplía Marlow allí?
–Era el administrador o algo por el estilo, Minerva como sabe era de la Compañía, prácticamente todo era de Leopoldo II por aquel entonces. Marlow no era más que otro Kurtz pero en una situación más cómoda por decirlo de alguna manera. Fue un hombre notable sin duda, en su voz había candor, convicción y rebeldía, la horrosa imagen de una verdad que apenas intuímos…, la más curiosa mezcla de odio y deseo. Cómo Kurtz él había dado el útlimo paso, traspasado el umbral…
El anciano hizo una pausa para recargar su pipa de tabaco negro, y continuó su relato:
–El mar es más fuerte, por supuesto, y no pasó mucho antes que Marlow se embarcara nuevamente en una fragata británica que para mala fortuna terminó encallando en el archipiélago Guayaneco, en las costas de la Patagonia Occidental. Alrededor, por un lado y por el otro los fuegos de la muerte bailaban a la noche; el agua, como óleos de una bruja ardía blanco, verde y azul… Meses más tarde, cuando fui a rescatar los restos de Marlow supe cómo había encontrado la muerte mi viejo amigo. Tras el naufragio él y unos pocos sobrevivientes, entre los cuales se encontraba el capitán Cheap y unos marineros de apellido Hamilton y Campbell, se vieron forzados a convivir con los salvajes de la zona, unos indígenas llamados aónikenk que como la mayoría de los patagones poseían un modo de vida cazador-recolector, durante los inviernos se encontraban en las zonas bajas y durante el verano ascendían a las mesetas centrales de la Patagonia o a la cordillera de los Andes. Las mujeres confeccionaban unas mantas llamadas quillangos de hermosas formas y coloridos de hasta doce pieles. Tras el contacto con el hombre blanco habían incorporado la costumbre de fumar tabaco y era frecuente verlos fumando con el uso de pipas de tubo corto, en un recipiente de madera. El caso es que el cacique de la tribu que albergaba a Marlow había ido con su mujer en la canoa a corta distancia de la costa, donde ella buscaba erizos, pero no habiéndoles ido con provecho, regresaban de bastante mal humor. Uno de los hijos de del cacique, de unos tres años de edad y a quien parecían querer mucho, al verlos se echó al agua para ir a encontrarlos: el padre puso una canasta de mariscos en manos del chico, pero, hallándolo éste muy pesada, la dejó caer: a esto, el padre saltó de la canoa y, cogiendo al niño por los brazos, lo estrelló con la mayor violencia contra las rocas. La pobre criaturita quedo sin movimiento y desangrándose, hasta que su madre fue a recogerlo; pero luego murió. La mujer parecía inconsolable, pero el bruto del padre no manifestó ningún pesar. Y es aquí dónde Marlow pareció perder lo poco de cordura que le quedaba y con un remo golpeó al cacique y siguió apaleándolo hasta matarlo mientras los salvajes lo miraban pasmado. El hijo mayor del cacique oyó los gritos y trató de detener a Marlow con una lanza que le atravesó los omóplatos. La gente huyó hacia el bosque temiendo represalias y los señores Hamilton y Campbell tomaron una canoa y huyeron de allí. Hasta mi llegada al parecer a nadie le importó mucho recuperar los restos de Marlow. Cuando di con sus huesos, la hierba crecía por entre sus costillas y era tan alta que tapaba los restos intactos. Ese ser sobrenatural no había sido tocado luego de morir. La aldea estaba abandonada, y las chozas se caían con los techos podridos. Evidentemente, había ocurrido una catástrofe. La gente aterrorizada, se internó en la selva y no regresó…
El anciano exhaló el humo de su tabaco y apagó la pipa. Fugellie se puso de pie muy calmado, desenfundó su pistola y dijo:
–No le creo una sola palabra. Marlow no murió, usted es Charlie Marlow.
El viejo marinero alzó la cabeza y observó una densa franja de nubes oscuras cubriendo el mar, la tranquila corriente que llevaba a los confines de la Tierra fluía bajo el cielo cubierto, parecía conducir directamente hacia el corazón de las inmensas tinieblas.
La vieja persona de Chile
There was an Old Person of Chili,
Whose conduct was painful and silly;
He sate on the stairs, Eating apples and pears,
That imprudent Old Person of Chili.
Según Meier, Martínez habría hecho esto para que la identidad de la vieja e imprudente persona pudiera ser entendida sólo por las almas sabias, santas e iluminadas por el saber, para que al igual que la Alquimia no fuese descifrada por los necios, para que permaneciera sólo accesible a las almas pacientes y a los espíritus refinados que se hayan apartado de la ciénaga del mundo y estén limpios del lodo de la codicia. Al ser consultado sobre si él había conseguido descifrar el nombre de la vieja persona chilena que comía manzanas y peras, Meier declaró “aún estar trabajando en ello”.
EXXXTREME
VIOLACION ONLINE COLAPSA LA RED
La transmisión en vivo del rapto y violación de la sex symbol local Marianné Osorio reventó a la internet local. Aglomeraciones de hombres se dieron en cita para contemplar el abuso colectivo a la llamada nueva diosa de Morandé con Compañía.
Santiago, 2011. A las 21:15 de ayer martes, el sueño erótico de miles de chilenos se hizo realidad. Marianné Osorio, la voluptuosa reina de la noche, la nueva fantasía de ese costoso burdel que es Morandé con Compañía, estaba completamente desnuda y amarrada sobre un catre de un lugar no identificado de Santiago de Chile. Dos minutos después fue rodeada de encapuchados que procedieron a violarla en lo que amenazó en convertirse en la mayor transmisión pornográfica simultanea en la historia de internet. Sin embargo, cuando Osorio estaba a punto de ser penetrada, un corté bajó el telón y dejó a miles de fanáticos en estado de paja interrumpida. Consultadas las autoridades, estás negaron estar detrás del blackout, argumentando que se debió a una sobrecarga por conexiones simultaneas a la banda ancha, que se calculó en casi 2 millones de usuarios al mismo tiempo. La gerencia de internet de VTR declaró esta mañana no haber sido capaz de mantener la red arriba, mismo comunicado que se repitió en otros proveedores de comunicación electrónica. “Ojalá existiera el viagra electrónico”, bromeo Agustín Milosevic gerente de red de BTM Aconcagua.
“Me quede con la penca lista, pero putah la mina rica”, dijo Juan (13), un menor consultado esta mañana por nuestro matutino. Roberto (15) añadió, “nos juntamos con seis amigos a ver como se pinceleaban a la socia y no paso nada. Pura teta no más”. German (33), un abogado de la contraloría, “ver ese culo perfecto penetrado con violencia, siempre ha sido un sueño, pero estos desgraciados me apagaron la tele”. Y así las reacciones de frustración se han repetido a lo largo del país.
Descubierta hace menos de un año en un reality del canal católico, Marianné (17) llamó de inmediato la atención por sus curvas, sobre todo por sus enormes pechos que no tuvo empacho en confesar habían sido el regalo de cumpleaños número 15 de su madre. Tras sonados romances con futbolistas y declaraciones del estilo de “Cristian me ha deseado desde que me vio. El sabe que entre mis carnes y los huesos de Diana no hay comparación. Ella puede ser compañía, pero yo soy placer. Ya saben, una mina sin tetas es un amigo”, fue reclutada por el estelar del pueblo, que de inmediato la puso por encima de otras diosas.
El impacto de la “menor de edad” fue equivalente a una bomba atómica. Marianné Osorio, los “pechos y el trasero oficial de Chile”, como fue bautizada tras ser coronada como madrina de la selección, se convirtió rápidamente en el cuerpo más retratado en la portada de este diario durante el año pasado. El premio de mujer más deseada de Chile fue un aliciente más a la vertiginosa carrera de esta morena, nacida en Curicó y criada por su madre en Conchali, la que siempre se obsesionó porque su niña se convirtiera en estrella de la televisión.
Deseada, envidiada, repetida hasta el cansancio, la nueva morena de Chile se convirtió en mito en cosa de meses, por eso nadie se sorprendió cuando un grupo, nominado como los Santos Violadores apareció en internet difundiendo videos y fotos tomadas de publicaciones masculinas, amenazando con raptar y violar a la chica, evento que pretendían transmitir a través de internet, para calmar el deseo de miles de machos chilenos, “la gran perra merece ser emperrada” fue el slogan del grupo. “Lo que pretendemos es un evento de acción social para saciar el hambre sexual que ella misma ha producido entre nuestros trabajadores y hombres de negocios”. Ella misma se lo tomó a broma, aunque contrató a un par de guardaespaldas conseguidos a través de la propia productora.
Pero las insinuantes fotos en bikini con que posó en noviembre pasado para el primer número de la revista Chismes&Pajas fue la gota que rebalsó el vaso. Los Santos Violadores anunciaron que el rapto y el ultraje público se concretaría antes de marzo. Y así fue. La chica fue secuestrada hace dos días. Y aunque en un principio las autoridades manifestaron que todo obedecía a una campaña publicitaria del canal, con el paso de los días la realidad le terminó ganando la partida a la ficción. Y tal como fue anunciado en andanadas de correos masivos, ayer a las 9 de la noche, el deseo de cientos de machos criollos de ver a Marianné Osorio en traje de Eva se concretó. Un evento pajero a nivel subcontinental que se vio interrumpido por el corte antes de que se iniciara la violación. Sin embargo, y para el goce de nuestros lectores, Los Santos Violadores comunicaron hace sólo unas horas que el video del abuso, que incluye una penetración anal colectiva será distribuido a través de un correo masivo. Agregaron además que las fotos del evento ya fueron compradas por tres revistas masculinas y que antes del viernes, la bella Marianné estará de regreso en su casa. El mail anunció además que las próximas víctimas de esta campaña social masturbatoria serán Yesenia Castillo del reality Pelotón 4 y la argentina Verena Varutti de Zorras Metropolitanas, la teleserie adulta de Chilevisión.
Avisamos a nuestros lectores que mañana a primera hora el video en formato you tube estará disponible en el home de la versión electrónica de nuestro diario.
HORROR EN PROVIDENCIA parte 2
-Son las 00.48 y el monstruo aparapetado en la Torre Telefónica no está solo. De acuerdo a información entregada por el Sargento segundo José Ferrada al coloso verde, que hasta hoy por la tarde respondiera al nombre de Bruno Banderas, se le ha unido un sujeto de capucha roja. Pese a que no se ha confirmado se sospecha que el individuo sería el notorio criminal conocido como el Caperuzo, dada la supuesta propiedad de su capuchón para volverlo invisible se explicaría como llegó hasta la loza del helipuerto sin ser detectado. Arístides Progulakis nos informa desde el lugar de los hechos, buenas noches, Arístides.-Buenas noches, Amaro. En estos momentos estamos sobrevolando en un helicóptero de carabineros la Torre Telefónica, como captan nuestras cámaras el sujeto que se presume sea el Caperuzo sigue de pie frente al gigante verde que no se ha movido del sitio en el que está sentado desde las 19.00 horas. ¡Un momento, el Caperuzo está sacando algo de entre su capucha, no sé si puedes enfocarlo, Carlanga, sí, es una pistola… ¡Una Pistola gigantesca y nos está apuntando… ¡oh Dios!…
-¿Arístides? Hemos perdido el contacto con… sí. Me confirman que el helicóptero de carabineros ha sido derribado, ¡me cago en la leche, ahora el monstruo está armado, jolines!
