Equipo Rocket
…entonces yo le dije entonces así como que pasaba que no fuera maraca si la había llevado hasta la casa a la weona y ¿sabe lo que me dijo? Me dijo voy a ser más maraca contigo que todas las pendejas que te hay comío en tu vida y yo al principio pensé que me estaba dando la cortá pero después se quitó el jetra y andaba con un colalés loco que no me dejó cuero ni pa cerrar los ojos, un colalés y nada más, la culiá tenía el medio culo y las tetas perfectas. Yo no cacho como chucha hizo pa empelotarse a dentro de la wea mientras la llevaba, me dejó pa dentro aunque más que pa dentro me lo tiró bien pa fuera casi me la monto ahí mismo pero la loca sabía lo que hacía se notaba que sabía lo que hacía porque flotó hasta la manga y la abrió con las puras patas, así abierta de patas apretando los botones y yo weon nunca me había sentido más aweonado tratando de sacarme el traje no me encontraba el cierre después se me enredó en la tula la wea, que ya la tenía toda dura, fue un desastre y la loca puro se reía y se reía y se reía y harta calentura que me daba. Se tapaba las tetas con las manos y me miraba nomás hasta que me logré empelotar y abrió la escotilla y entonces entramos y yo me fui directo al arnés quería puro metérsela y estaba seguro que me iba a ir cortao en cualquier momento si la weona no se dejaba de calentar la sopa, pero ella igual siguió demorando la custión prendiendo lucecitas y wea, unas cagás que parecen velas pero no queman obvio, y después puso un olor raro. Y lo que más me calentó, estem, me enojó, digo, porque de calentarme lo que más me calentó fue su culo, weno la wea es que lo que más me enojó fue que cuando ya estaba lista se puso a flotar delante del arnés y me preguntó si me gustaba su peinado, y se puso a hablar de la wea y me explicó que eso solo se podía hacer en las estaciones y en los satélites porque en los taplanes la gravedad que tira el pelo pabajo y yo la miré y recién ahí me fijé que la weona tenía la tremenda cagá en la cabeza. Cacha, recién ahí porque le había estado puro mirando las gomas toda la noche po, que me iba a fijar en lo que tenía arriba. Igual era mortal pero na que ver en ese momento si no me interesaba su pelito, o sea, no el de esa parte cachai, y la loca dale que dale con el peinado y yo como weón diciéndole que si que la raja y igual no era tan difícil pq de verdad era cuática la wea pero si yo fuera mejor pa moverme en cero G me la hubiera culiado ahí mismo y le cagaba todo su peinado. Suerte que soy negado pa flotar porque sino ahora estaría en la cana. La wea es que entonces cuando ya estaba terminando de hablar de su pelo como que me mira así de arriba a abajo con cara de agárrate cabro y se pasa las manos por las tetas y ahí no sabe lo que me pasa, me voy cortado ahí mismo, rico, largo, pal pico de cortado y la primera weá que pensé fue cagué por la chucha. Pero no, la mina, puta es que era más rica que la chucha, yo creo que estaba acostumbrada a que le pasara esa wea, sabe lo que hizo, se comió una burbuja. ¡Se la comió culiao! Se pasó la lengua por el labio y se me puso al tiro dura de nuevo. Ahí por fin se acurrucó en el arnés y le dimos duro y parejo. Yo cacho que lo hizo a propósito porque sino yo no duraba nada. Y era maraca, las hacía todas, si trabajaba en eso, pero a mi no me cobró nada no se por qué, andaría caliente no más. Es que todas poncean conmigo, no se por qué. Es la magia nomás, Aaaaah.
/*risas/*
Cuando terminamos agarré mi tranbo y me fui de vuelta a la estación. Y eso, no se, eso es el ponceo po, no se que más querís que te diga. No es una filosofía de vida, no se pa que andan diciendo weas, son weas que inventan los feos. Uno se viste así porque le gusta, y poncea porque le gusta también. Los peinados no se, yo me hice este peinado porque es el que se hacía mi Taita, pero a él le quedaba mejor creo yo, tengo la naríz muy grandotota por el lado de mi vieja. Pero ya me acostumbré a la wea, además que resiste las salidas y las reentradas, y no tengo que andarmelo engelando todo el tiempo. No se si la wea sea por los peinados, aunque me gusta su teoría. Nos quedamos en el espacio pa poder tener peinados más webeados, cuática la wea. Igual yo bajo caleta, en Centauri, en Betelgeuse, en todas las weas. Una chana en cada puerto usted sabe. Nah no no crea si estas weas uno las dice pa impresionar a los cabros, tengo mis piernas por ahí pero tampoco soy tan weon, si no cualquiera tiene su Tranbo pa manejar, la wea de licencia me costó 4 años sacarla, si el computador no lo hace todo. No dejan que cualquier aweonao se suba a estas cosas. Y eso que yo la saqué rápido, la licencia. Si, a la Tierra si he ido. Si, si pasé por ahí, era cuática la wea. Tengo un primo que trabaja en una mina de cobre en el Sur, de esas nuevas que abrieron porque el del norte se les acabó, el weón me invitó a un carrete EN la mina y compadre se me tiraban todas las locas, era la cagá, yo era como un heroe una wea así, me sentí un colono marciano, te juro, todas querían poncear conmigo, pero los brocas se enojaron, hasta mi primo me agarró bronca y no se que chucha le pasa que sacó unas juntas medias nazi, los maracos estos pelados y me hablaron que la patria y la dignidad y yo no se que tanto le daban si yo ni siquiera soy chileno por la chucha, todo porque se me para el pelo. Entonces un socio que andaba por ahí, un viejo rancio pasao a pisco pero se notaba que era culto el caballero, el administrador creo que era, les dijo que pararan de webear, que si no fuera por la gente como yo nadie conocería su cagá de país y nadie hablaría su wea de idioma, que nos fuimos al espacio porque nos miraban a huevo y nos dedicamos a ser felices y no hacerle daño a nadie, a culiar entre las estrellas y pintarnos la cara de colores y pasar piola porque en el espacio todos son raros y todos son alien y nadie tiene prejuicios hueones. Y así, a cacha limpia poblamos el cosmos. Le juro, así lo dijo él, y los pelaos culiaos calladitos se quedaron, además que era el jefe. Yo no se si la wea será tan así o no pero en el momento me sonó re inteligente y ahí me callé que no soy chileno y le dije que si nomás que si, que gracias, que en nombre de mi welo y mi taita que le agradecíamos y él me dijo una wea de la revindición histórica. ¿De donde? No estoy seguro, pero parece que Dinamarca. Sipo, si, si por eso soy rusio. No, en la colonia de Andrómeda, el Taita de mi Taita. Pero mi vieja ya no se sabe, del espacio no más, aunque ella dice que más que nada Mexicana. Ni cagando en la Tierra, mucho hueonaje. Me dijeron que la flaca esta de la estación, cacha que ni me acuerdo como se llama, puta, me dijeron que tenía guatita. No se cachai, no se de quien chucha sea, pero como que me estoy haciendo a la idea que sea mío, y no sería tan penca, hasta como que sería pulento. Si, ahí le cuento como me fue. Gracias a usted no más, cuando quiera, ya vamos a llegar, bájese con cuidado, revísese bien el casco, chao, si, chao…
Caja negra del Pleiades V
transcripción del registro auricular Septiembre-Octubre 2104
fragmento
SEA HARRIER
La noche del 6 de junio de 1994, los tripulantes del mercante peruano Abtao vieron aparecer un cazabombardero de la FACH sobre sus cabezas y posarse aparatosamente sobre la cubierta de su barco. El piloto, a punto de quedarse sin combustible, realizó una maniobra desesperada y consiguió atravesar el Sea Harrier sobre unos contenedores y una vieja furgoneta. La escena duró apenas 30 segundos y entró en la Historia como el primer aterrizaje de un caza militar sobre un buque civil en alta mar. En las horas siguientes, el avión sería trasladado a El Callao y retenido por la tripulación durante varios días.
Cuando vieron salir al piloto, los marineros del Abtao no daban crédito a lo que acababa de suceder. Maquieira comprobó que todo estaba en orden y se presentó a la tripulación. Sin embargo, el capitán, que tenía que cumplir con sus horarios, ordenó afianzar el caza a la cubierta y continuar rumbo a El Callao, adonde se dirigía con su carga.
En los siguientes minutos, la noticia de que uno de sus cazas se hallaba en la cubierta de un carguero civil llegó hasta el Almirante Latorre y su capitán, el Almirante Salvador Irribarra (figura clave en la victoria chilena en la guerra de los 3 días de 1979) comenzó a emitir señales de radio con la intención de desviar al Abtao hacia Valparaiso. Pero el capitán peruano respondió no sentirse intimidado por el portaaviones chileno por lo que seguiría su curso. Unas horas después la noticia llegó a los medios de comunicación y la tensión fue creciendo por momentos.
Tres días después, el mediodía del jueves 9 de junio, el Abtao entró en el puerto de El Callao ante la presencia de centenares de curiosos, con el Sea Harrier atado en su cubierta. A lo largo de los siguientes días el Canciller Allende comenzó las gestiones por parte del Gobierno Chileno para recuperar el cazabombardero comprometiéndose a recompensar a la tripulación del Abatao por los riesgos sufridos. De hecho, aunque la maniobra de Maquieira fue considerada heroica, supuso un auténtico peligro para los marineros peruanos: un sobrepeso sobre la cubierta podía haber alterado los centros de gravedad y haber enviado el barco a pique, por no hablar de los daños que podía haber producido el calor de los motores.
Al cabo de varios días, la situación comenzó a ser muy incómoda para la tripulación, que llegó a amenazar con encadenarse al avión (desarrollado a partir del Hawker Siddeley Harrier) como única garantía de que se cumpliera el compromiso de pago. De hecho, ante la falta de noticias, aseguraron que no permitirían el desembarco del avión hasta que no se les garantizara una compensación.
Finalmente y tras el compromiso personal de la Presidenta Marín de cancelar el monto estipulado, la autoridad portuaria ordenó el desembarco del avión bajo la amenaza de utilizar la fuerza. El día 20 de julio, a las 16:40 horas, una grúa de la compañía auxiliar del puerto sacó el Sea Harrier del Abtao y lo depositó sobre la cubierta del crucero chileno Prat .
Según publicaron algunos medios, como el diario La República, la tripulación llegó a recibir unos 3,6 millones de nuevos soles de la época como premio por el rescate. Luego de su surrealista hazaña, el piloto chileno Maquieira declaró que abandonaría la Fuerza Aérea para dedicarse a la poesía.
EL INVIERNO DE 1982
Llovió tanto que ni llorar pudimos. A las once de la noche por la calle Tomás Moro pasaron animales muertos, algunos niños y gente adulta. También muertos. El río Mapocho por su parte casi barrió con el centro de Santiago destruyendo varios puentes a su paso.
Al otro día vino el aluvión final, el que sepultó las comunas de La reina, Peñalolen , Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea. Fuimos atacados por tres flancos, tal como dijeron algunos periodistas en las noticias.
Ya se habla de crear tres monumentos a la memoria de los quinientos mil desaparecidos y de cambiar la capital a Concepción. Son sólo conjeturas y en caliente. Aun no sé lo que ocurrirá más adelante sólo dejo esta grabación para quien desee oírla si es que podemos salir de aquí.
Todos tiemblan de miedo cuando comienzan a caer gotas nuevamente.
Eso, nada más. Tenemos mucho miedo.
Testimonio encontrado en una cinta hallada en “Las Cavernas de Oriente”. Abril 25 del 2007.
DESTINOS
La noticia llegó rápida desde Quillota. El niño no estaba bien y él se había adelantado con la noticia, ya que según le habían dicho lo traía el mismo director a su casa.
La tarde se hizo eterna para la madre, hasta que sintieron el motor del automóvil y las voces de las personas al salir del auto. Él fue a abrir la puerta.
-¿Por qué no lo llevaron al hospital?- Preguntó la madre del niño.
- Ya lo vio un doctor, nos dijo que el niño está sano y no tiene fiebre, que parece que es puro nervio.
- ¿Dónde está? Quiero verlo.
El niño sollozaba en la parte trasera del automóvil y se negaba a levantar la cabeza. Él lo tomó en sus brazos y lo llevó a su habitación.
***
Valparaíso, Agosto 31 de 1925
Hace dos días trajeron al niño y no deja de decir incoherencias. No tiene ningún síntoma físico que haga sospechar de alguna calamidad o dolencia. La madre, le ha dado a beber varias yerbas recomendadas por el boticario, Don Anselmo. Su padre, aun se encuentra fuera de la ciudad y se espera que regrese pasado mañana por la tarde de Temuco.
Por medio de esta misiva quiero darle mi testimonio a tan extraño sufrimiento que se ha ido manifestando de diferentes maneras en el niño.
En primer lugar no deja de pedir perdón por los muertos y dice que luego de él habrá más y más por la semilla de la división. Llama a personas a las cuales ni su madre ni yo conocemos; tampoco son los niños del lugar. Lo que más me desconcierta es su irracional temor a salir de Chile, dice que no desea a Mendoza y nunca podría ir a Europa por que lo van a matar.
Debido a todo esto le pido humildemente que venga a ver al pobre niño lo más pronto posible, antes que otro médico lo examine y opte por internar a sólo un niño en la casa de orates.
Esta misiva se la hago llegar a través de una vecina de la familia, en vista a la dificultad para ir en su busca por mi persona, ya que estoy dedicado al cuidado de esta pobre gente.
Atentamente;
Padre Roberto Lama
***
El extraño hombre cruzó la entrada y saludo escuetamente a los presentes. Entró en la pieza del niño y cerró la puerta.
El sacerdote pidió a todos salir de la casa, ya que podrían oír cosas no muy buenas.
Al cabo de dos horas la puerta de la habitación se abrió y de ella sale el misterioso hombre con el niño en sus brazos.
- Padre Lama – Dijo – Por favor traiga la maleta que está sobre la silla, en ella se encuentran las ropas del niño.
- Pero Señor – Contestó la madre del niño – Su padre llegará hoy por la tarde, ¿qué le voy a decir?
- Dígale que es para salvar la vida del niño, sobre la cama deje una nota por si desea hablar con migo.
El hombre subió al niño a la parte trasera del automóvil mientras el sacerdote lo hacía partir. Rápidamente se despidió y se fue.
Por la puerta de entrada la madre, doña Avelina, salía con un papel es su mano derecha. En su rostro mostraba incredulidad.
No entiendo, – dijo – no lo puedo entender. Santa María, ¿que es lo que sucede?
***
Valparaíso, 01 de Septiembre de1925
El niño está sano y no tiene ninguna enfermedad. Lo que ha sucedido con él es que por motivos divinos e inexplicables para la ciencia moderna, él ha sido capaz de ver el futuro, su futuro, y el de toda una nación.
Al llevarlo conmigo supongo un quiebre en el destino visto por tan desdichada criatura y abogo por una solución benevolente para su atormentada alma y familia.
El niño será devuelto austedes los padres en diez años más, así evitando cualquier regreso a aquel camino del cual deseo mantenerlo alejado a él y a todos los demás.
Espero poder hablar personalmente con mayor tranquilidad con ustedes, don Augusto y dona Avelina, para que sepan que él estará bien y que me preocuparé personalmente de la educación de su hijo Augusto, con lo cual se entiende que podrán ir a visitarlo al internado cuando lo estimen necesario.
Se despide humildemente de ustedes:
Alejandro Bello Silva
Director Escuela Nuevos Horizontes
Academia Ucrónica
–¿Y, cómo te fue en el examen? –pregunta Lucía a Sergio a la salida del aula en la Academia Ucrónica.
–No sé, como de costumbre con este viejo de mierda no sé –responde él mientras busca su cajetilla de cigarros y le ofrece uno a su amiga–. Las preguntas escritas las contesté bien, creo, pero las de selección múltiple no tengo idea.
–Es maricón este viejo –replica Lucía aspirando el cigarro–. Pone unas alternativas tramposas, y lo que más odio son sus “sólo a, sólo a y b, sólo a, b, y c”
–Sí, y sus “todas la anteriores” o “ninguna de las anteriores”.
–Ya me habían dicho que el 70% de los alumnos de Verdugo se echan el ramo. Oh no, ahí viene ese saco de weas de Navarro….
Lucía y Sergio intentaron hacerse los weones, pero era demasiado tarde. Navarro corría tras ellos.
–¿Y cómo les fue? –preguntó cuando finalmente consignó darles caza. Ambos se encogieron de hombros.
–Así de mal, eh. Lo que es yo si me saco menos de un 4.0 esta vez iré a quejarme con el rector.
Lucía y Sergio temblaron ante la mención de Jonás Baradit, bisnieto del venerado fundador de la Academia. Muy pocos se habían entrevistado con el decano en la torre de ladrillos a la vista ubicada en una oscura esquina de la Academia. Se decía que esa torre antiguamente había albergado al reloj más grande del mundo (según The New General Encyclopedia, 1939) ubicado en la estación en donde se erigiera el primer riel del ferrocarril que conectó Santiago con Valparaíso. Lucía había ascendido una vez por la escalerilla interior de madera que daba acceso a la oficina del decano, pero tras escuchar unos horrendos gritos e invocaciones huyó despavorida. Desde el interior podía escucharse como el decano gritaba enloquecido: ÏÄ! ÏÄ! ORTEGA FHTAGN! PH’NGLUI MGLW’NAF BISAMA R’LYEH WGAH–NAGL FHTAGN! ÏÄ–R’LYEH! WILSON FHTAGN! ÏÄ!
–¿Y de que te vai a quejar? –preguntó Sergio.
–De la metodología de evaluación de Verdugo, estuve revisando los reglamentos. Se supone que cada ítem debe ir acompañado de cinco opciones de respuesta, que incluyen cuatro distractores y una respuesta correcta. Verdugo nos pone tres distractores más de lo recomendado y una sola respuesta correcta. Además que los distractores deben ser coherentes con el problema planteado, es decir, no ser demasiado alejados de la solución, pero tampoco demasiados próximos como para no poder resolver el problema. ¿Qué pregunta les pareció más difícil?
–La de José Miguel Carrera –dijeron ambos al unísono.
–Sí –replicó Navarro acariciando su barbilla–. La pregunta decía algo así como “José Miguel Carrera fue fusilado ocho veces pero sólo en una ocasión estuvo a punto de morir la verdadera muerte, esta ocasión fue…”, luego enumeraba 8 lugares y fechas. Según lo que yo estudié a Carrera lo fusilaron en todas esas ocasiones, por lo que los distractores son obscenamente próximos. Esta pregunta deberían descontarla del puntaje total, aunque sea una de las pocas que estoy seguro contesté bien.
–¿Y cómo estás tan seguro de haberla respondido bien si era tan difícil? –preguntó incrédula Lucía.
–Pues porque yo a diferencia de ustedes he recurrido a otros materiales de estudios fuera de la bibliografía que entrega Verdugo y en un viejo libro leí sobre la ocasión en que, tras fusilar a Carrera con balas de plata en Mendoza, le cortaron la cabeza para posteriormente entregar su cuerpo a la Caridad, pero la cabeza se perdió ya que se la había robado un tal Álvarez. Cuando se tuvo noticias que Carrera de nuevo estaba haciendo de las suyas se llevó a efecto la exhumación del cadáver comprobando que el ataúd estaba vacío. Álvarez había reunido la cabeza con el cuerpo y Carrera volvió a la no–vida. Esta vez fue por lo tanto cuando estuvo más cerca de la verdadera muerte.
–Todo lo que tiene que ver con las antiguas familias aristocráticas de Santiago es pura incertidumbre –afirmó Sergio–. Todos ellos eran vampiros, o lycanes, o dampires o alguna clase de híbrido. Menos mal que los patriotas los exterminaron a todos durante la Gran Purga.
–A todos menos a Carrera –observó Navarro–, que se marchó a Inglaterra dónde se le perdió la pista.
–¿Crees que aún viva? –preguntó Lucía.
–Es posible –dijo Navarro–. Podría haber regresado a Chile, podría ser cualquiera…
–In
cluso el decano Baradit –interrumpió Sergio.
–O el profesor Juan Verdugo –dijo Lucía.
Los tres estudiantes de la Academia Ucrónica rieron ante esta última sugerencia y decidieron dirigir sus pasos a la cafetería.
Verdugo los observaba atentamente entre las sombras.

